Riego y agricultura

La agricultura de secano es cada vez más marginal en las cuencas mediterráneas. Este tipo de agricultura se ve restringido a las tierras más marginales mientras que la agricultura de regadío utiliza los suelos más productivos de las tierras en zonas llanas y bajas.

El desafío

Para la agricultura, la disponibilidad de agua es un factor crítico en muchas zonas del mundo, así que el desafío es conseguir una buena garantía y una gestión óptima. Alrededor del sesenta por ciento de la producción mundial de trigo se cultiva en tierras de regadío. Obviamente, sin riego el suministro mundial de alimentos sería considerablemente inferior. Pero el riego puede tener impactos negativos, tales como el consumo excesivo de agua que agrava el impacto de sequías, la salinidad, el descenso continuo de los niveles del acuífero y los impactos secundarios de las infraestructuras hidráulicas.

El enfoque

FutureWater investiga cómo la agricultura de regadío puede llegar a ser más sostenible y como la gestión de los recursos hídricos disponibles se pueden administrar de manera óptima, de tal manera que los efectos positivos superan a las posibles consecuencias negativas. Para tal uso, se emplean modelos de simulación como SWAP (Soil Water Atmosphere Plant, de la Universidad de Wageningen) y AquaCrop (FAO), alimentados con datos de campo (para su calibración y validación) y datos obtenidos de imágenes de satélite (por medio de técnicas de asimilación de datos).

Proyectos de ejemplo: