Yemen y Yibuti dependen de dos cortas temporadas de lluvias. El monzón de verano, de junio a septiembre, aporta la mayor parte de las precipitaciones que alimentan la agricultura de secano y el riego por crecidas, mientras que de octubre a febrero se producen tormentas más breves y erráticas que pueden convertir los wadis en crecidas repentinas. El Niño, la fase cálida de la Oscilación del Sur de El Niño, tiende a debilitar la primera temporada e intensificar la segunda, por lo que un único fenómeno puede provocar sequía e inundaciones sucesivas.

El Banco Mundial necesita saber si los indicios actuales apuntan a un riesgo elevado de sequía e inundaciones repentinas en la próxima temporada, con la suficiente antelación como para poder debatir medidas preventivas con el Gobierno y los socios para el desarrollo. FutureWater realiza esta evaluación como parte de una iniciativa conjunta liderada por Acacia Water, elaborando un informe rápido de perspectivas estacionales para cada país en un plazo de seis semanas.

La previsión se elabora en tres pasos. Se analizan los fenómenos históricos de El Niño comparándolos con los datos de precipitaciones por satélite, el estado de la vegetación, los registros de desastres y los informes humanitarios, con el fin de determinar qué estaciones y regiones han sido más vulnerables. A continuación, un modelo de «bosque aleatorio» relaciona los factores determinantes a gran escala —como el índice Niño 3.4, el dipolo del Océano Índico y las precipitaciones previas— con las anomalías locales de precipitaciones y sequía, lo cual se valida mediante una validación cruzada en la que se excluye un año y se presenta junto con su precisión. Las previsiones se elaboran para tres zonas climáticas en lugar de para gobernaciones, ya que las anomalías estacionales siguen las fronteras climáticas y no las administrativas.

Los resultados del modelo y los análogos históricos se combinan en categorías de impacto basadas en la distribución local observada, de modo que la previsión sigue siendo útil incluso cuando la precisión de la previsión es limitada. Cada informe nacional expone las perspectivas estacionales y sus implicaciones para la adopción de medidas preventivas, con anexos sobre la respuesta de la vegetación a la sequía y sobre las crecidas repentinas asociadas a El Niño, así como una breve presentación de diapositivas para su debate con el Banco Mundial y sus socios.

The Middle East and North Africa (MENA) region is considered the most water-scarce region of the world. Disputes over water lead to tension within communities, and unreliable water services are prompting people to migrate in search of better opportunities. Water investments absorb large amounts of public funds, which could often be used more efficiently elsewhere. As the region’s population continues to grow, per capita water availability is set to fall by 50 percent by 2050, and, if climate change affects weather and precipitation patterns as predicted, the MENA region may see more frequent and severe droughts and floods

Map of yearly average precipitation in the MENA region (mm).

The need for alternative and improved water management options is therefore urgently needed, but a clear overview on what the main focus should be is lacking. A broad range of options exists which can be grouped by different approaches such as reducing the demand, increasing the supply, transfer between different sectors, transfer within different sectors, increase storage etc. An important aspect for the MENA region includes desalination.

Map of aridity in the MENA region.

To explore different options the World Bank initiated an initiative to generate an improved understanding of water issues in the region and overview of available options under different scenarios of water supply and demand management with special focus on desalination, taking into account the energy nexus and environmental concerns. As part of this initiative, FutureWater will carry out an assessment of water stress in the MENA region, including associated marginal cost of water supply to meet the water supply need. Conducting consultation workshops and meetings will be organized with relevant parties in the region (governmental, universities, civil society groups).